viernes, 21 de septiembre de 2012

A las cosas por su nombre

Es Pozuelo un campo de experimentación. Un pueblo convertido en ciudad en el que se entrecruzan miles de hipótesis y variables que representan la complejidad de un municipio rediseñado por la ingeniería neoliberal. Migrantes y futbolistas, parados y grandes empresarios, trabajadoras y vividoras comparten, al menos, término municipal. Pero poco más. 
Haciendo una observación rápida encontramos sin muchas dificultades un elemento sobre el que gira todo el modelo de ciudadanía que el PP impone en el municipio. Un elemento que condiciona el ocio, la vivienda, la socialización de los jóvenes y que explica en gran medida por qué unos viven mejor que otros en un mismo pueblo. Por supuesto, la educación no se queda al margen de este condicionamiento. 
La ordenación urbana de Pozuelo, permite la agrupación de los vecinos en función de la escala social imperante. Los negros, los sudamericanos y los árabes marginados en núcleos desasistidos configurando un Pozuelo paralelo que a menudo es ocultado por el gobierno municipal. Los trabajadores, en función de su capacidad económica, se acercan o se alejan de las urbanizaciones periféricas que por lo general cuentan con mejores servicios públicos, en ocasiones incluso innecesarios. En este proceso estigmatizador, la educación también juega un papel fundamental. 
La composición del alumnado de los colegios del municipio reproduce sin ningún género de dudas este macabro orden social. La apuesta del PP por la concertación en detrimento de la escuela pública alimenta las desigualdades e impide la integración de la ciudadanía en su conjunto, especialmente teniendo en cuenta el papel que juega la Iglesia católica en el sistema educativo. 
En la memoria de todos está el expolio que se produjo con la cesión de los terrenos para el Colegio Monte Tabor, los convenios que ha firmado el gobierno municipal con las universidades privadas de la zona, las privatizaciones de polideportivos y escuelas municipales… Y yo me pregunto: ¿hasta cuándo? 
En medio de una de las mayores crisis de su sistema, estando en entredicho sus líderes e instituciones, quizás haya llegado el momento de empezar a llamar a las cosas por su nombre, sin miedo. 
Tenemos un gobierno municipal que sólo gobierna para los ricos, que exprime a la maltrecha educación pública con el objetivo de favorecer a la privada-concertada y que ve con malos ojos que la ciudadanía se organice para defender sus derechos. Pero iría más allá. Este Ayuntamiento no es amigo de casi nadie, pero mucho menos de los jóvenes, a quienes condena a salir del pueblo en búsqueda de viviendas más asequibles, o de un ocio que no este centralizado en los centros comerciales. 
Somos los jóvenes, trabajadores, mujeres, precarios, migrantes, etc. los que tenemos la capacidad de invertir este Pozuelo del 1% y ponerlo al servicio del 99%. Somos nosotros los que debemos construir las mayorías que permitan defender en la calle y en las instituciones el modelo de ciudad que queremos. Porque son nuestros recursos, es nuestro pueblo y son nuestros colegios… no debemos dar tregua a aquellos que pretenden acabar con los derechos de las mayorías. 
Defender la educación pública en Pozuelo es defender otro modelo de ciudad. Quizás haya llegado el momento de empezar a construir un Pozuelo para todos. 

Pablo G. Perpinyà
Activista del Colectivo 1984

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